En las últimas décadas se está produciendo una transición hacia la economía digitalizada, la cual exige que las instituciones y las empresas abandonen los modelos de gestión analógicos que van quedando obsoletos. Con la integración de la Inteligencia Artificial (IA), el Blockchain y el análisis predictivo, la manera de analizar los movimientos de capital y los costes operativos estás cambiando completamente. Sin embargo, para que este cambio sea completo, se depende de la capacidad de los sistemas de gestión para integrarlos.
La centralización de datos como motor de la transparencia financiera
Uno de los principales ejes de esta nueva economía es la democratización y la precisión de la información financiera dentro de la organización. Históricamente, las empresas han operado con silos de información donde los datos de ventas, inventario y contabilidad difícilmente podían sincronizarse con precisión. Esta fragmentación generaba ineficiencias, duplicidades y, en consecuencia, una toma de decisiones basada en datos históricos desactualizados.
La tecnología permite que toda la información se guarde en una misma base fuente, haciendo que cada transacción, movimiento o gasto operativo se refleje instantáneamente en el balance financiero. Esta transparencia es vital para la gestión de la liquidez y para el cumplimiento de las normativas de auditoría internacional. Desde ERPloop explican que las nuevas tecnologías en sistemas de gestión empresarial, les permiten a las organizaciones realizar un seguimiento completo que calcule los movimientos de su economía interna. De esta forma, los procesos administrativos se vuelven más simples y convierten a la automatización en una ventaja frente al desarrollo de su competitividad.
Automatización y reducción de costes operativos
Gracias a la automatización de los procesos robóticos (RPA) y la integración de algoritmos de aprendizaje automático, la forma de comprender los costes empresariales se está modificando. Al dejar que los sistemas tecnológicos se encarguen de las tareas repetitivas (como la conciliación bancaria, la gestión de facturas o el control de cobros) la empresa puede desligar de esas tareas a su personal, que se dedicará de lleno a las funciones que requieran de la lógica humana.
La nueva economía se basa en reducir el margen de error eliminando la posibilidad de los errores operativos. La tecnología permite que incluso las pequeñas y medianas empresas (pymes) puedan acceder a herramientas de gestión que antes estaban reservadas exclusivamente para grandes corporaciones. Este avance tecnológico acelerado ayuda a que el movimiento hacia una nueva forma de manejo empresarial pueda darse de forma más dinámica.
Marco regulatorio y fiscalidad digital en España
Para que pueda funcionar de forma correcta, la digitalización económica debe guiarse por el marco normativo, impulsado por la administración pública. El desarrollo de la Ley «Crea y Crece» y la futura obligatoriedad de la factura electrónica para todas las transacciones entre empresas y autónomos son ejemplos claros de cómo la tecnología se está utilizando para modernizar la economía y combatir el fraude fiscal.
Por ello, el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital, a través de la Agenda España Digital 2026, promueve la adopción de soluciones en la nube (Cloud Computing). De esta forma, se asegura que las empresas puedan cumplir con sus obligaciones tributarias de forma automática y sin riesgos. Al integrar los sistemas de gestión en las plataformas de la Agencia Tributaria, se garantiza que la economía sea más eficiente y transparente, gracias a que se reducen las cargas administrativas asociadas a la presentación de impuestos.
Inteligencia predictiva ante la incertidumbre
Hay situaciones que puede alterar el funcionamiento de los mercados y que, si no se las detecta con anticipación, pueden tener graves consecuencias. Las crisis energéticas, las disrupciones logísticas o los cambios de consumo, son algunos ejemplos de situaciones que pusieron a prueba a los modelos económicos tradicionales. Para evitar que vuelva a suceder, la nueva economía busca apoyarse en sistemas predictivos que anticipen estos riesgos a partir del análisis de los patrones históricos y las variables del mercado.
Esta capacidad para anticiparse a partir de los datos, permite que las organizaciones actúen de forma preventiva. Por ejemplo, en la gestión de la cadena de suministro, las nuevas tecnologías pueden identificar posibles roturas de stock antes de que ocurran. Así, la empresa puede adelantarse buscando proveedores alternativos o ajustando los compromisos de entrega.
La soberanía del dato y la ciberseguridad financiera
Cuanto más se avance por este camino, la economía se volverá más dependiente de la tecnología. Por esta razón es importante que, para el cuidado de los datos, se desarrollen sistemas de seguridad virtual. Teniendo en cuenta que un ataque informático puede paralizar la actividad económica de una empresa, la ciberseguridad debe convertirse en una de las cuestiones técnicas más importantes del desarrollo tecnológico dentro de la empresa.
La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) y el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) trabaja de forma coordinada para definir cuáles son los estándares de seguridad que las empresas deben cumplir al pasar su información económica al entorno digital. Entre estos, el uso de encriptación de grado bancario, la autenticación de múltiples factores y la realización de copias de seguridad en la nube son los que destacan como los requisitos básicos para los nuevos tipos de sistemas económicos.
Sostenibilidad y contabilidad no financiera
En estas nuevas búsquedas de manejo económico, los inversores y reguladores evalúan, además del rendimiento financiero, el impacto ambiental y social de la actividad. En este punto, la tecnología permite medir y reportar indicadores no financieros de forma precisa. Estas posibilidades se dan gracias a la integración de criterios ESG (Environmental, Social, and Governance) en la contabilidad corporativa.
La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) subraya la importancia de la transparencia en los informes de sostenibilidad para evitar el greenwashing y asegurar que el capital fluya hacia empresas que realmente contribuyan a una economía sostenible. Por su parte, los sistemas de gestión integral permiten rastrear el consumo energético, la huella de carbono y la diversidad en la fuerza laboral, integrando estos datos en el reporte anual de la empresa.
El futuro de la gestión económica integrada
La tecnología ya no es una simple herramienta, en la actualidad es la base en la que se sostiene la economía. Las nuevas posibilidades de manejos, tanto para los recursos como para el capital, dependen de las organizaciones y su capacidad para utilizar los nuevos sistemas. La digitalización de la economía es un proceso que apenas se está instalando a nivel global, por lo que su desarrollo depende totalmente de la adaptabilidad en la vida cotidiana del sistema económico.

