Unos de los grandes olvidados en el campo de la salud y del cuidado personal son los pies. Los podólogos son los profesionales que se encargan de ellos. Están capacitados para el tratamiento de muchas enfermedades de los pies, donde se analiza el origen de estas y se determina el tratamiento mejor para cada uno de los pacientes dependiendo de las circunstancias.
¿Cuándo hablamos de los pies, lo mejor es la prevención?
Se dice de los pies que están ocultos tras los zapatos; salvo que se manifiesten y tengamos dolor, pensamos que van a estar siempre ahí. El caso es que cuando nos dan problemas, nos pueden llegar a estropear muchos planes y rutinas en las que hayamos pensado.
¿Cuáles son las enfermedades que trata un podólogo?
El cuerpo humano es de gran complejidad y los pies forman parte del mismo. Por todo ello, os queremos mostrar las enfermedades más importantes que trata un podólogo.
Pie de atleta
Aunque, como nos comentan desde la Clínica Podológica Ana María Oltra, el nombre puede engañar, lo cierto es que el pie de atleta es una de las patologías por hongos más habituales que hay en los pies. La causa es de un hongo, el cual crece en ambientes de calidez y humedad, como son las saunas, duchas o piscinas, siendo estos lugares donde suele haber atletas, por esto su denominación. Es posible infectarse si se anda descalzo en estas áreas. No olvides que las chanclas pueden ser tu mejor aliado en estas zonas, puesto que así podrás evitar el picor, enrojecimiento, escamas o grietas blancas que llegan a provocar el pie de atleta.
Onicocriptosis o uña encarnada
Es una enfermedad que ocurre cuando el borde lateral de la uña se clava en la carne del dedo. Es bastante usual y suele causar muchos dolores, enrojecimiento y gran inflamación en la zona. Se debe intentar evitar siempre que se produzca infección, porque puede complicar mucho la dolencia.
Si se quiere evitar esto, es vital siempre llevar un buen calzado y tener bien cortadas las uñas. De la misma forma, hay que vigilar que no haya presiones en los dedos que causen algunas deformidades en el pie.
Hiperhidrosis
Esta es la sudoración extrema en el pie. Lo que ocurre es que el paciente va a sudar mucho en esta área por las alteraciones que se producen en las glándulas sudoríparas. Esto es de lo más incómodo.
Bromhidrosis
Una de esas patologías de lo más habituales frente a su rara denominación, siendo causada por una transpiración excesiva, algo que se combina con otra serie de factores como poca ventilación en el pie o la acumulación de humedad o microorganismos que generarán mal olor.
Helomas
Cuando hablamos de los helomas es posible que no tengas claro de qué hablamos, pero son cayos, los cuales son causados por un engordamiento de la capa exterior de la piel y tienen forma redondeada que rodea la callosidad.
Cuando la lesión tiene mucha profundidad es posible que provoque dolor o cojera. Lo mejor es controlarlos a tiempo para que así no se transformen en úlcera, en especial para los pacientes diabéticos.
Verrugas plantares
Son también conocidos como papilomas. A veces se confunden con los helomas, pero las diferencias son evidentes, puesto que mientras unos son engrosamientos de la piel, los papilomas también tienen una infección de carácter vírico.
La causa el virus del papiloma humano; dentro se ven puntos negros y, cuando se deslaminan se produce sangrado. Se producen muchas molestias y dolores cuando se pellizca la zona o se presiona, por lo que andar es todo un reto. Hay bastantes tratamientos de cara a solucionar dicha patología.
Piel seca
Se le llama también anhidrosis, siendo una reducción o ausencia de sudor en los pies. Estamos ante un problema que sucede con las glándulas sudoríparas.
Pie diabético
Ya dijimos en otros artículos que el pie del diabético se produce cuando hay niveles poco adecuados de glucosa en la sangre, además de otros factores habituales en las personas que son diabéticas, de tal forma que se producen daños en los vasos de la sangre y en los nervios, lo que provoca complicaciones a medio o largo plazo.
Pies planos
Estos se caracterizan por la ausencia del arco longitudinal del pie. Estamos ante un problema importante y lo trata el podólogo, algo que ocurre en especial con los niños y en los adultos que no lo tratan de manera adecuada. Lo mejor es valorar cómo se encuentran los pies planos y proceder a su corrección, ya que, de no hacerlo, se pueden producir dolores y malas posturas.

