Trascendencia de la transformación digital

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Los cambios suelen ser transcendentes. Es decir, no dejan indiferente y se hacen notar. Por eso se llaman cambios. Algunos tienen poca importancia, como cambiar la sacarina por el azúcar, solo le importa a quien lo hace. Otros, sin embargo, debido a su envergadura, no dejan indiferente. Un ejemplo claro, lo encontramos en la transformación digital. Algo por lo que todas las empresas deben pasar, si no lo han hecho todavía.

El mundo analógico que conocíamos, apenas ha dejado rastro. Solo para los más nostálgicos y apegados a lo de antes, para el resto, lo digital es ley. Pero vamos a lo que vamos, la transformación digital en las empresas. Una tendencia que ha cogido impulso y ya no hay quien lo pare. En eso consiste la evolución y la nuestra, sigue el curso de lo digital e informatizado. La irrupción de las tecnologías emergentes, ha transformado la forma en la que se desempeñan las labores y funciones en el trabajo, realizamos las compras e interactuamos con otros.

De tal manera que, para mantenerse actualizadas, las empresas, tienen que incorporarse a esta ola de transformación digital y considera la implementación, de una estrategia que permita a las empresas, explorar las nuevas posibilidades comerciales y, prepararse para enfrentarse a los desafíos que se presentarán en el futuro. Por esta razón, los procesos de recursos humanos, juegan un papel crucial a la hora de pasar por la transformación digital de las empresas.

Actualmente, existen numerosas herramientas y enfoques que permiten llevar a cabo dicha transformación, encontrándose en línea con las demandas económicas y las tendencias del futuro. Por esta razón, vamos aprovechar este artículo para adentrarnos en la importancia y trascendencia que, la transformación digital, tiene para las empresas, así como en las formas de realizar con éxito, la transformación.

Definiendo el concepto: ¿qué es la transformación digital?

Este concepto, se define como la incorporación de la tecnología digital más avanzada, en todos y cada uno de los aspectos que componen una empresa. Con este proceso, se genera un cambio fundamental en el funcionamiento y la capacidad de proporcionar mayor valor a los clientes. Nuestros amigos de Action Project, dedicados al acompañamiento de las empresas en caso de transformación digital o ayudando en aspectos como la gestión o dirección, nos explican que, la transformación digital, implica al mismo tiempo, un cambio cultural que requiere que las empresas, se encuentren continuamente, desafiando la situación actual, experimenten con las opciones y estén dispuestas a afrontar el fracaso.

Dentro de estos procesos de transformación digital, se encuentran la reconfiguración de productos, procesos y estrategias, dentro de las empresas, aprovechando lo que ofrece la tecnología digital. En este aspecto, la transformación implica llevar a cabo una revisión y reinvención de la mayoría o todos los aspectos, que conforman una empresa, incluyendo la cadena de suministro, el flujo de trabajo, las habilidades de los empleados, los procesos de toma de decisiones, la interacción con los clientes y el valor que se aporta a las diferentes partes interesadas.

Siendo así, el objetivo de la transformación digital, tiene como propósito, llevar a cabo dicha transformación, incorporando en las empresas el entorno digital adecuado, para mejorar sus operaciones, aumentar la eficiencia, desarrollar soluciones más efectivas y abordar los desafíos tecnológicos propios de la era digital. Para lograr todo esto, es imprescindible adoptar tecnologías digitales e integrarlas en el núcleo de la empresa.

En consecuencia, este tipo de transformación, tiene un impacto directo en la cultura empresarial, la manera en que los empleados desempeñan sus funciones y, por supuesto, en lo relativo a la calidad de la experiencia que cada empresa, puede ofrecer a sus clientes.

Para llevar a cabo con éxito esta transformación, es fundamental que se desarrolle una estrategia integral, en la que se abarquen todos los aspectos de la empresa, priorizando la importancia de las personas y, estableciendo metas en consecuencia.

Aunque a priori, el proceso, puede parecer de mayor complejidad, lo cierto es que, una vez la empresa inicia la transición hacia la cultura digital, los beneficios son tan evidentes que, el resto se realiza con mayor facilidad.

Dentro de las ventajas destacadas podemos citar la creación de nuevas oportunidades de negocio y fuentes de ingreso. Una mejora en la eficiencia de los procesos internos y la adquisición de datos que permiten una mejora continua, así como la identificación y prevención de los posibles riesgos. Incrementar la competitividad, la productividad y mejorar la seguridad y la protección de datos, incluidos.

En pocas palabras, la transformación digital de una empresa, resulta tan trascendental como esencial, si se pretende mantenerse competitiva, eficiente y desmarcarse den un entorno empresarial que, se encuentra en constante evolución.

Llegado el momento de plantearse la mejor manera de abordar la transformación digital de una empresa, lo primero que hay que tener presente, es la necesidad de contar con una hoja de ruta. No se trata de llevar a cabo todos los cambios al mismo tiempo, sino más bien, de seguir un camino de transición progresivo, dirigido a unas metas concretas, apoyándose en especialistas que ayuden en el cambio, siempre con un estudio previo en la mano.

Pasos a seguir para alcanzar el cambio

Llegado el momento de realizar cambios y dirigirse a un punto concreto, en este caso, la transformación digital, lo principal, es contar con una radiografía empresarial. Conocer en que punto se encuentra el negocio, es una de las primeras cuestiones que hay que plantearse. Esto implica revisar las tecnologías de las que se dispone en el momento actual y, la forma en la que se realizan los diferentes procesos. De esta manera es posible hacerse una idea de la inversión que va a ser necesario realizar, para llevar a cabo el cambio, al mismo tiempo que permite determinar las actuaciones o áreas en las que el cambio, será más sencillo.

A continuación, se establecen los objetivos prioritarios. Los cambios más sencillos y fáciles, pueden aplicarse con la finalidad de impulsar el cambio que se va a realizar, ayudando a que sea global. No obstante, conviene definir las prioridades o las actuaciones que pueden marcar la diferencia, en lo que a margen de beneficios respecta. Una buena forma de saberlo es analizar las actividades con mayor coste.

Realizado este paso, con la hoja de ruta a seguir y los objetivos claros, se contacta con los empleados y se expone la situación. La mayoría de trabajadores suele poner cierta resistencia al cambio, sobre todo cuando llevan muchos años realizando la misma tarea, de la misma forma. Para salvar este obstáculo, lo mejor es reunir a la plantilla y comunicar el plan de acción, tomar nota de sus preocupaciones y resolver sus dudas.

Uno de los cambios más notables es la automatización que se produce en los procesos manuales simples. Un mensaje automático de respuesta, un programa que permite ver las imágenes que se necesitan… son ejemplos de la incorporación de la tecnología más simple que, permite ahorrar tiempo y costes. En el plan de acción, las empresas, deben valorar en que partes del flujo de trabajo, se puede prescindir del papel. Los documentos digitalizados, organizan mejor y son clave para las técnicas conocidas como cloud computing.

El siguiente punto, nos lleva al ecommerce. Los citados hasta ahora, funcionan como la antesala del primer gran cambio. Ahora hablamos de crear una página web o plataforma de ecommerce, con su correspondiente plan de marketing y redes sociales. Por lo general, este es el punto de partida de los directivos, cuando se plantean la transformación digital de una empresa. Es así porque con ello, se aumenta el campo de acción de la empresa y se puede llegar a mayor número de clientes.

Con la venta online, se requiere una transformación en los procesos logísticos. Empezar a vender online, implica un aumento de la producción, por lo que la cadena de suministros y la logística, se verá abocada a un cambio inevitable que, implicará la optimización de la estrategia de pedidos, el control del inventario y la distribución de los productos finales. Lo que supone un excelente momento para poner a prueba la importancia y trascendencia de la tecnología en la logística.

Por último, tenemos el análisis de datos. Una de las herramientas imprescindibles en la era tecnológica, es la gestión de las redes sociales, los programas informáticos o los sensores para detectar fallos. Todas estas herramientas, dan lugar a una nueva fuente de información que es imprescindible saber explorar. El big data, puede ser un excelente aliado a la hora de proporcionar la información necesaria sobre ciertos aspectos a tener en cuenta. Al finalizar el proceso, una vez que los empleados estén familiarizados con las nuevas dinámicas de trabajo, se puede dar el salto a la nube. Con lo que se facilita el acceso a los documentos necesarios, desde cualquier dispositivo y en cualquier momento, lo que permite que se pueda trabajar en conjunto, con mayor facilidad.

En resumidas cuentas, la transformación digital no es una opción, es un hecho obligado para todas las empresas que quieran seguir operando. Por suerte, se trata de una transformación tan positiva como transcendente, lo que no hace sino favorecer la evolución empresarial y proporcionar, mayores oportunidades de crecimiento.

 

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