Tribuna
Dos errores por Federico Zaragoza
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Lo dijimos en su momento. El primer error es hipotecar dos millones y medio de euros del dinero de todos los santapoleros en un parking en un lugar inapropiado y por un coste excesivo debido probablemente a la imprevisión. Hoy por hoy, además, vacío gran parte del año. A pagar en tres años. Un millón, un millón y medio millón. Lo estamos pagando en plena crisis. Por la obstinación de un alcalde, que sólo por ese error, hubiera debido dimitir cuando se hizo público el agujero económico que nos tenía preparado. 

 

También dijimos en su momento que la burbuja inmobiliaria que estaba a punto de estallar desaconsejaba vivamente sacar adelante un plan general de ordenación urbana depredador del territorio como el que el PP de Santa Pola se empecinaba en promover. Pero nuestro alcalde, al frente de ese PP y de este gobierno municipal, se empeñó, lo hizo… y la burbuja estalló. Estalló en forma de crisis multinacional, que  a España le afectaba especialmente por haber basado su economía sobre todo en la construcción. Y ese plan municipal tenía y tiene la pretensión de triplicar la población de Santa Pola en diez años, y todo eran sonrisas y parabienes, porque aquí no pasaba nada, y el 70% del territorio del término municipal estaba “protegido” por el plan, cuando todo el mundo sabe que sólo las Salinas, que la voracidad urbanizadora no pueden tocar, supone una gran parte de ese porcentaje. 

 

Algunos ingenuos pensamos que  esta crisis no tenía vuelta atrás, que nunca jamás volverían las vacas gordas para los constructores, que habíamos tocado techo, que había que buscar otros caminos, otras fuentes de empleo, basadas seguramente en las nuevas necesidades sociales derivadas del envejecimiento de la población, propia y foránea, en los nuevos retos de la sostenibilidad mediambiental, como por ejemplo las nuevas fuentes de energía alternativa, en la reforma cualitativa y la restauración de nuestro viejo modelo turístico obsoleto de sol y playa, que otros muchos destinos en torno al Mediterráneo podían ofrecer más barato y menos masificado… 

Pues no. En plena debacle, el PP de Santa Pola saca al mercado la urbanización de dos programas de actuación integrada (PDAI) en Santa Pola. Uno, Balsares, el del campo de golf, donde algún concejal tiene terrenos. El otro, el del perímetro de protección de las Salinas, llamado apropiadamente “Salinas”, con la connivencia del Gobierno de la Comunidad Valenciana, y la excusa de que el plan anterior, aprobado por el PSOE con mayoría absoluta y en solitario en 1985, promovía muchas más casas en ese sector.  

Ambos PDAI, de viviendas de lujo, de alta calidad, claro, no accesibles a la inmensa mayoría de los jóvenes del pueblo. Ambos, depredadores -¿de qué otra manera llamarlos?- de lo poco que nos queda virgen en Santa Pola. Ambos, de oscuros destinatarios. Porque ¿por qué ahora? ¿Quién está interesado en la urbanización de esas zonas? ¿Quién puede comprar casas de lujo, con la que está cayendo? Y ¿quién es el responsable de que se urbanicen zonas vírgenes poniendo en peligro una de nuestras  principales, si no la principal, riqueza turística presente y futura: el medio ambiente? Nosotros pensamos que el alcalde. El es el responsable. De los dos errores. 

 

 

Federico Zaragoza. Portavoz de Compromís y concejal de Iniciativa. Santa Pola.

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Comentarios (1)enviar comentario enviar comentario
1 | LO QUE FALTABA 15/03/2010 8:47
Totalmente de acuerdo. Sólo hay que ver con qué vehemencia defiende esto la actual concejal de urbanismo, Lola Gadea, diciendo que si no se construye no entra "dinerito". Lo que yo me pregunto es: si hoy tiene este pueblo el aspecto de abandono, a pesar de las cosas nuevas que se hayan podido hacer, ¿qué pasará cuando triplique su población? ¿Piensan triplicar también los servicios municipales para mantener, arreglar, etc. las calles, los jardines, etc.? En hora "punta" hay en Santa Pola más de 200.000 personas, con 20.000 censados. Con 60.000, ¿habrá 600.000? ¿Es que queremos ser Valencia, pero con los servicios de un pueblo?